Un amigo…

Fui un lector voraz que hoy ha sido devorado por la falta de tiempo. Granadino penitente, sentado a la izquierda del padre, y pecador profesante. Perdí la fe y aprendí a disfrutar de la buena mesa. Un día quise ser escribiente, pero cuando llegué ya estaba todo escrito. A veces pienso que no existo. Odio el verano. Me llaman Juanjo.

 

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